En Japón se puede
alquilar casi cualquier cosa. Incluso, las personas. Al haber tanta
gente trabajando por largas horas sin tener tiempo para dedicarle a
las relaciones, parece mucho más sencillo pagarle a alguien algo de
dinero para que actúe como novio, novia o como un amigo con quien
salir un día.
Pero, ¿qué pasa si se
está buscando a alguien diferente?, ¿y si necesitas un consejo de
vida que solo una persona de mediana edad puede dar?. Bueno, es ahí
donde interviene el servicio “El ossan“, término que se utiliza
para nombrar cariñosamente a las personas de edad avanzada.
Para poder alquilar un
“ossan” hay que dirigirse al sitio oficial. Increíblemente,
allí se puede alquilar a Takanobu Nishimoto, un estilista y
productor de moda de 47 años. Él ha trabajado en Japón y en
Estados Unidos en diferentes lugares, desde en salones de belleza o
como productor ejecutivo de una gran compañía estilista. Además,
siempre ha escrito consejos de relaciones para las mujeres.
Sin embargo,
actualmente se desempeña como un ossan profesional , un servicio que
comenzó él mismo y hasta ahora lo tiene como la única opción
disponible para alquilar. El proceso es sencillo, se lo agrega al
contacto, se selecciona cuánto tiempo durará el encuentro y ya está
todo.
La razón por la cual
comenzó con esta iniciativa es realmente muy curiosa y explicó: “Un
día estaba en el tren y unas chicas me dijeron `qué ossan más
repugnante´. Entonces decidí explotar esa apariencia y hacer esto”.
Nishimoto comenzó con
este trabajo en el 2012 y hasta el momento ha tenido citas con 1.502
personas. Aparentemente, el 60% son clientes repetidos que se han
convertido en fanáticos de él. Las actividades que realizan
consisten en tomar un café, charlar o dar consejos de vida mientras
se almuerza. No obstante, cuenta que ha tenido pedidos inusuales como
visitar gente enferma que no conocía en un hospital. Pero su
servicio tiene una política clara: que no haya contacto físico
entre él y sus clientes.
Nishimoto sirve como
una gran guía turística en la costosa ciudad de Tokyo, da consejos
y hasta puede aconsejar un nuevo cambio de look. El costo de la
compañía es de un dólar la hora. Curiosamente, alrededor de 100
personas se acercaron para formar parte del staff y, con el objetivo
de expandir el negocio, su creador seleccionó a dos que próximamente
también estarán disponibles para alquilar.

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