Una gran catástrofe de
proporciones inimaginables amenaza con sacudir la industria de las
películas porno japonesas, en un desastre que afectaría al flujo de
datos en la red de todo el mundo civilizado. La simpática imagen en
la que una sonriente actriz japonesa posaba con una legión de
mancebos en riguroso slip blanco alrededor está a punto de
convertirse en algo del pasado, si lo que los grandes analistas del
medio llevan temiendo desde hace tanto tiempo sucede.
Y es que la industria
del porno más creativa, desafiante y loca que hay en el mundo podría
tener que convertirse a la cultura del lesbo ante la falta de...
Hombres. No hay actores porno según declara el profesional del
gremio Shimiken, quien se lamenta de la escasez de compatriotas que
se atrevan a dar la talla, alegando que la proporción actual es de
70 actores porno por cada 10.000 actrices.
Esto ha hecho que –a
sus 35 años- el actor conocido en la vida real como Ken Shimizu haya
mantenido relaciones con 8.000 mujeres en unas 7.500 películas para
adultos. Y no puede más. Incapaz de satisfacer las necesidades de
una industria en continuo movimiento y en la que cada vez son menos,
ha realizado un desesperado llamamiento de filas, mientras tiene
pesadillas con legiones de mujeres japonesas atravesando su puerta en
busca de sexo.
Debiendo mantenerse en
un estricto estado de forma para estar a la altura de unas
expectativa que incluyen tener relaciones sexuales durante dos o tres
horas cada día, esta victima de la hegemonía femenina en el porno
japonés alega que es un trabajo duro que requiere mucho ejercicio,
mucha concentración mental y mucha dieta equilibrada para que la
torre de Kioto no se venga abajo ante la presión, pero que alguien
tiene que hacerlo.
Culpando de esta falta
de actores porno en Japón a la proliferación de lo que denominan
“hombres herbívoros” -jóvenes apocopados sin ambiciones y poco
o nada interesados en el sexo según los describiese la periodista
Maki Fukasawa-, los japoneses se han “ablandado”, siendo menos
“machos” y menos aficionados al sexo según afirma otra compañera
de profesión, que antes se ganaba la vida como camionera.
Todo está en la mente
según palabras del actor que revolucionó la red al publicar el
Tweet en el que avisaba de la alarmante falta de hombres en la
industria de películas porno para hombres. Y ante la falta de machos
nipones interesados en ensartar bollitos de crema al vuelo, todos las
tartas de conejo, orgías y ataduras cochinas que nos llegan desde
Japón están a punto de pasar a la historia.
Es en ocasiones como
estas en las que surgen los auténticos héroes.


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