Los investigadores de Agroscope y del
Empa (Laboratorio federal de ensayos de materiales y de
investigación), descubrieron que los agujeros son provocados por
pequeñas partículas de heno, que caen en la leche durante el
proceso de ordeño de las vacas.
Estas partículas desprenden gas
durante la fermentación y así es como forman los agujeros en el
queso, explicó el instituto en un comunicado.
Los investigadores hicieron este descubrimiento mientras constataban que los agujeros tendían a desparecer cuando la leche había sido extraída con técnicas más modernas.
Gracias a este hallazgo, desde ahora el
quesero sabe que jugando con las dosis de estas micro partículas de
heno, es posible controlar el número de agujeros del queso.

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